CYR representa, al menos simbólicamente, la creación de una vida disociativa, que, hasta donde sabemos, es la vida moderna: tal como se presenta a través de diversas fuentes: pasado, presente y futuro. Donde incluso nuestra propia historia como banda a menudo se representa como algo más grotesco y glorioso de lo que realmente experimentamos. Lo cual, cabe destacar, está bien. Porque nunca hemos luchado contra el sueño como colectivo, ni contra su gemelo espinoso (de ahí el título llamativo de uno de nuestros primeros discos). Así que en CYR hay 20 fragmentos de ideología fracturada, ni aquí ni allá, pero ese es en cierto modo el objetivo. Imitar aquello que en la era postecnológica no es tan fácil de definir y precisar, pero que puede mostrarse en una melodía ágil e inquieta. – Billy Corgan
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